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La historia del Lobo Feroz 9

PARTE IV

Sin embargo, el lobo feroz no entendía nada, la corriente del río, un poco fuerte allí, lo arrastró rio abajo a él y a las piedras de su estómago para escupirlo en un remanso poco profundo. Allí el lobo, tomo aire, pues casi se había ahogado y como iba muy mareado, le dieron ganas de vomitar y, una a una, vomitó todas las piedras, que la buena de mamá cabra le había metido en el estómago. Fue entonces cuando reparó en la enorme cicatriz de su vientre y viendo su reflejo en el río se entristeció mucho porque estaba lleno de cicatrices y moretones y su aspecto, lejos de ser feroz, era muy lastimero.

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La historia del Lobo Feroz 8

PARTE III.2

El pobre lobo feroz, que de feroz nada, sólo hambriento, aunque esta vez ya tenía el estómago lleno, no se enteró cuando la madre de los cabritos le rajo la barriga y estrajo uno a uno a sus seis hijos, ya que el septimo, al haberse escondido en el reloj de pared de la casa, se había salvado y contándoselo todo a su madre. Pero la buena cabra, no contenta con vaciar el estómago del lobo, quiso darle una lección y le llenó la tripa con enormes cantos rodados que sus hijitos recogieron a la orilla del río. Luego, le cosió la tripa al lobo y se escondió con sus hijos a observar que sucedía.

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La historia del Lobo Feroz 7

PARTE III.1

Dió la casualidad que el camino hacia el pueblo cruzaba el río y allí vió, el lobo, no del todo mal observador, un molino y una granja de gallinas un poco más abajo. Pensó en atacar la granja, pero había demasiados humanos trabajando en ella, con lo que decidió seguir su camino, un poco apartado del camino, para no ser visto. Como se iba acercando al pueblo, el camino empezó a llenarse de gente y su instinto de supervivencia le insto a adentrarse en el bosque, no fuera que lo vieran y acabasen con el a palos.

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La historia del Lobo Feroz 6

PARTE II.3

Así volvió a la casa de los cerditos y llamó a la puerta.

– Cerdito, cerdito pequeño – llamó sosegadamente – sal que te quiero mostrar una cosa.
– No me fio de ti, Lobo Feroz – Respondió el cerdito – . Dime que me quieres mostrar.
– Ya no como cerditos, ahora como sólo verduras y hortalizas – mintió con descaro – . He encontrado un huerto de patatas, las más grandes que has visto en tu vida, vayamos juntos y démonos un banquete.
– Vale – respondió el cerdito – iré contigo, dime donde es y a que hora quedamos.
– Quedemos mañana a las 4 junto al roble grande, allí está el huerto.

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La Historia del Lobo Feroz 5

PARTE II.2

El lobo, maldijo su mala suerte y su falta de reflejos, por consentir que el cerdito se escapase y, sin perder más tiempo, corrió trás él. Mas el cerdito y su hermano ya se habían encerrado en una casita de madera precariamente construida.

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