Dime en que puedo ayudarte: 695037878

Reflexiones

Las apariencias, realmente, engañan

Las vueltas que da la vida no dejan de sorprenderme, desde la parte familiar hasta la de amigos “lejanos”.
Resulta que nada es lo que parece. Ya me había sorprendido hace años con la realidad de las relaciones interfamiliares, que yo, desde fuera veía idílicas y resultaron ser una olla a presión llena de sórdidas historias de celos, envidias, orgullo y malos entendidos, que no mentiras (en este momento no me refiero a nadie, ni a ninguna familia en particular). He visto familias, que desde fuera parecían una piña, unidas, con relaciones fantásticas, saltando siempre de una casa a otra, “lo que haga falta”, “lo que necesites”, “para eso está la familia”… Y después se despedazan unos a otros y en el momento menos pensado, estalla esa olla, que más que olla es una bomba y cada uno por su lado, renegando los unos de los otros.
Estrechas relaciones de amistad se rompen sin dejar rastro, se crea una confianza, se cuentan secretos y, de la noche a la mañana, por alguna tontería, todo se vuelve mierda; los secretos contados en confianza, son revelados y se monta la de San Quintín y, siempre, siempre, hay alguien que lo pierde casi todo.
Y lo de las relaciones sentimentales, bueno, esas son mis favoritas; conoces una pareja y los ves encantadores, ves que hay un trato envidiable entre ellos y piensas: “La pareja perfecta”, “Jo, que envidia”, “Yo también quiero algo así”… Y resulta que todo es pura fachada y, a la vuelta de nada, como quien dice, te encuentras que la relación se ha roto y empiezas a descubrir cosillas de uno y de otro que te dejan con la boca abierta, diciéndote: “Jamás lo hubiese imaginado…”
Espero no enterarme de más relaciones rotas, no de la gente que me gusta, no de la gente que creo que tiene relaciones idílicas y que están en mi mente como algo especial. Relaciones idealizadas que, hace años, pensaba que eran lo que deseaba para mi.
Share

Lo que realmente importa

El sábado, paseando, entramos en un kiosco y , ¡Fíjate!, me llamó la atención la revista de Jorge Bucai, hacía siglos que no la veía, ésta que se llama “Mente sana” y me la compré; por supuesto, con el poco tiempo del que yo dispongo desde que nació Adriwan, sólo alcancé a leer la introducción. Hablaba de la sensibilidad y de lo que realmente importa. Apuntaba la curiosa teoria de que el Homo Sapiens es Homo Sapiens, no por la inteligencia, sino por el desarroyo del lenguaje y que, este se habia dado por amor; por la necesidad humana de preocuparse por sus semejantes.
Aqui, Jorge Bucai se extiende un poco más a propósito de que es bueno ser sensible y llega a otro punto interesante, donde hace incapié en la necesidad de pasar mas tiempo con los seres queridos y no tanto preocupándonos por los extraños, tachando esta última conducta de antinatural y nos acusa de pasar demasiado tiempo preocupados por alcanzar posición social y poder económico, señalando que lo que es realmente importante lo dejamos a un lado.
Es curioso y no deja de sorprenderme ver reflejado (y escrito por un afamado psicólogo) en una revista mi propio pensamiento, algo que yo llevo pensando y manifestando en voz alta desde… No se desde cuando, no recuerdo haber pensado de otra manera alguna vez.
Supongo que, ahora, la gente escuchará, porque ya no sólo lo digo yo, sino que lo indica un psicólogo de reconocido presigio y que, encima, sale en la tele…

Share

Nuevos Planetas, Nueva Astrología


Preparaos, astrólogos, para ampliar vuestros estudios añadiendo a la carta astral la influencia de Ceres, Caronte y Xena. Y, ya puestos, podéis incluir a los asteroides Palas y Vesta, que seguro que también pintan algo.

Share

Herencia


Hay gente que deja monumentos cuando se muere, grandes obras artísticas o arquitectónicas; joyas literarias o del cine; hermosas composiciones o bellas interpretaciones.

Mi herencia son mis hijos; mi legado, mis futuros nietos. Esa es mi contribución a esta Tierra, mi ADN.

Share

Me he quedado en blanco, por la mañana, tenía muchas cosas que poner aqui, ordenadas y perfectamente redactadas, me hice un discurso mental impresionante, pero, como siempre, pasó el momento y se me fue el santo al cielo. Bueno, ya volverá…
Lo que ocupa ahora mismo mi mente es lo caro que es comer; quiza porque esta tarde hemos ido a hacer la compra y, hay que ver, que caro está el pescado, y que, en este momento, tendría que estar planchando o preparando los listados del trabajo, pero, es mi noche libre y no me apetece, mañana es otro día y creo, que como no se me ocurre realmente nada más interesante que contar, me voy a ir a descansar.
Así que, hasta mañana, a ver si me encuentro más inspirada, porque lo que es hoy, creo que las musas me han abandonado.

Share
695 03 78 78

Ponte en contacto conmigo, por teléfono o mensajería.

Archivos