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El clima meteorológico y nuestra psique

Escrito por Teresa Porqueras

Los seres humanos como animales racionales que somos mantenemos, aunque muchas veces lo olvidemos, una estrecha vinculación con el entorno. Nuestra naturaleza animal está estrechamente ligada con la naturaleza y sus leyes, aunque insistamos una y otra vez en desvincularnos de este entorno construyendo hormigón y cemento a nuestro alrededor, como huyendo de un origen que nos es ineludible.

De hecho hay un instinto primario en nosotros que hace que realmente encontremos la tan ansiada tranquilidad y paz estando en entornos naturales. La simple visión del mar, el olor a hierba mojada,  el ruido de un bosque, etc. nos transmiten un estado de profundo bienestar.

El clima, los distintos fenómenos metereológicos y las presiones atmosféricas pueden, y de hecho lo hacen, influirnos más de lo que nosostros nos pensamos. La metereosensibilidad estudia como el clima y el tiempo nos afectan. No todos somos meteosensibles, sin embargo un gran porcentaje de la población se resiente en cuanto cambia el tiempo o las circunstancias climatológicas. Averigua como nos influyen estos condicionantes en nuestro comportamiento y humor.

El frío y  el calor, claves  en la conducta humana

Es curiosa la incidencia de la temperatura en la conducta humana. Está demostrado que cuando la temperatura ambiente es templada, o algo inferior a los 22º C , el ser humano vive en un manifiesto bienestar y goza de buen humor. Incluso, estando en pareja, es cuando se acusa su mayor índice de fecundidad. Mientras que subir de esta temperatura altera drásticamente el humor.

Con la subida de temperatura, se produce un aumento de circulación sanguínea por el exterior del cuerpo para radiar el calor sobrante, lo que provocará un aumento de sudoración que el cuerpo utiliza para refrigerar nuestra temperatura. Junto a ello, el organismo experimenta modificaciones hormonales complejas que no solo  disminuirán la secreción de orina sino que también tendrán su consecuencia directa en un comportamiento más sensible y agresivo. Bien es sabido que muchos asesinatos y actos de violencia se producen coincidiendo con épocas estivales y durante períodos de fuertes calores. Las separaciones, los divorcios, así como el abuso de sustancias tóxicas se disparan en estas épocas calurosas.

La depresiónes, por su lado, aumentan exageradamente en primavera, subiendo en esta época las tasas de suicidios.

Como nos afectan los cambios estacionales, sobretodo si eres “meteosensible”

No todo el mundo es meteosensible.  Se estima que entre un 30% y un 50% lo es.  Y se sabe que las personas estresadas son especialmente sensibles a los cambios climáticos.

Si has detectado que eres meteosensible, especialmente notarás los cambios estacionales bruscos. Este cambio drástico  puede suponer un estrés inesperado en nuestro organismo que se manifiesta en un cambio de humor súbito y la aparición de molestas enfermedades. Según la medicina, cuanto más bruscamente cambia el tiempo, más posibilidad hay de que se altere el sistema nervioso y vascular. Por lo que ello daría pie a transtornos como la depresión, la  diabetes, la  hipertensión, la insuficiencia renal o la astenia (primaveral).

La presión atmosférica, la salud y la importancia de los iones

La presión atmosférica afecta al cerebro  y al cuerpo humano. De hecho, los cambios bruscos de presión y  humedad tienen una repercusión directa sobre la salud. En las personas con  enfermedades crónicas inflamatorias como artritis, reuma, ciática etc o las que han sufrido reciente operaciones, o las que han tenido roturas articulares, ya sean musculares u óseas, detectan directamente en su cuerpo el cambio de presión, sintiéndose peor en esas horas o días. Además es muy común la aparición de cefaleas, asma, ansiedad y depresión. Esta relación directa entre el clima y la salud, que produce ciertos trastornos , se conoce con el nombre de metereopatías.

En plena montaña y con altitud, el cuerpo experimenta un cambio notable que se hace muy presente en su funcionamiento. Con mayor presión atmosférica y menos oxígeno, el organismo se resiente y empieza a funcionar lentamente. Aparecen los jadeos, el cansancio, la necesidad de pausas, etc. El organismo para compensar la falta de oxígeno acelera el ritmo cardíaco y el ritmo respiratorio, produciendo una sensación invasiva de cansancio.

Pero los efectos de la presión atmosférica también se dejan ver a nivel del mar. Es curioso como justamente antes de producirse una tormenta, cuando cae la presión atmosférica, no solo los animales se sientes alterados e inquietos, los seres humanos también cambiamos radicalmente nuestro humor y nos sentimos más nerviosos y hasta  a veces más deprimidos. Científicamente este cambio en nuestro humor se explica por una atmósfera cargada, es el llamado estrés electromagnético o electroestrés causado por la gran carga eléctrica del aire, saturado de iones positivos, que desequilibra el organismo del ser humano.

Es curioso como especialmente las mujeres son sensibles a estos cambios. Esto podría deberse a nuestro instinto natural heredado desde tiempos prehistóricos, cuando el hombre primitivo y en especial la mujer, con su sentimiento de maternidad,  debía proteger a su prole e iniciar un cambio en el campamento, desde los márgenes de los ríos a zonas más internas y altas como las montañas, para evitar ríadas e inundaciones.

El exceso de iones positivos es perjudicial para  la salud: produce insomnio, irritabilidad, mal humor, mal estar, jaquecas etc. Se da normalmente en las ciudades debido a que la contaminación atmosférica destruye los iones negativos. Los días húmedos o polvorientos hay exceso de iones positivos porque los iones negativos desaparecen al adherirse al polvo y al agua.

Existen fuentes artificiales de iones positivos como: la contaminación atmosférica, el aire acondicionado, las pantallas de TV (un televisor puede llegar a producir un campo de 20.000 voltios), las pantallas de ordenadores, las fibras sintéticas… En las casas hay además aparatos eléctricos que producen campos estáticos que generan iones positivos; En el campo, por su lado, abundan los iones negativos (los beneficiosos).

También es curioso como responden los diferentes individuos después de la lluvia. La ionización negativa del aire después de una tormenta produce relajación y aumenta el rendimiento corporal y psíquico. Pero el efecto más importante es la reducción del estrés debido a que los iones negativos reducen una hormona, la Serotonina, llamada por los médicos “la hormona del estrés”. Algunas personas se sienten más relajadas e incluso aplatanadas, mientras que otras se sienten enérgicas y llenas de vitalidad. Ello tendría que ver con los iones negativos en el ambiente descargados  en la atmósfera, llamados las vitaminas del aire.

Una importantísima fuente de ionización negativa es el agua en movimiento (duchas, fuentes, saltos, cascadas, la orilla del mar) porque cuando el agua choca y la gota se divide, la parte más volátil del agua, que es la que se respira, queda cargada negativamente.

Fuente (ya no está disponible): https://hablemosdemisterio.com/cienciaymisterios/como-influye-el-tiempo-en-nuestro-caracter-y-comportamiento/comment-page-1/#comment-1662

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