Florida

Últimamente parece que vivo en La Florida, porque hasta mi día libre me lo estoy pasando allí. Espero, por fín, terminar mañana por la mañana con todos los papeleos de la gestoría y disfrutar de un día libre de verdad para la semana que viene, porque le estoy cogiendo tirria a esa bendita calle, que no se ha metido conmigo para nada, salvo para ofrecerme trabajo; gracias a Dios por los pequeños favores (cita de Stephen King que he hcho mía hace mucho tiempo).

Quema de brujas

Aún queda gente que cree que las brujas deberían ser quemadas, que nos lucramos con las desgracias ajenas y que piensa que los jueces, abogados y medicos son personas muy equilibradas y coherentes, por lo que nunca serán alcoholicos ni consultarán un tarot…

Promethea, alias "Cometa"

Olga me llama “cometa”, dice que soy como un cometa, corriendo, siempre adelante, sin detenerme, quizá por eso me siento tan cansada a veces. Pero ella me dice: “Yo me subo en tu estela, con el empuje que tienes a ver quién te dice a ti que no; conseguirás lo que quieras”. Y yo la creo, por supuesto, poque soy más cabezota que una mula y basta que me digan que no puedo hacer algo, para que lo haga y mejor que nadie, de tanto empeño que le pongo.

Olga dice que por donde paso arraso, que dejo huella, como los cometas y compadece a quien tenga la osadía de intentar interponerse en mi camino, porque lo fulmino como el rayo; y es que soy como Atila, por donde yo paso no vuelve a crecer la hierva… En fín, no será para tanto.

Pero me gusta, me gusta eso de ser cometa, como una estrella fugaz.

De todas formas, a veces, me faltan las fuerzas y me siento decaer, pero también son momentos fugaces. He tenido que volver a la hostelería y me consuelo pensando que es algo temporal, que mi empresa subirá como la espuma el año que viene y que me centraré ahí otra vez; es mi sueño y no pienso renunciar a él. De todas formas no está siendo tan terrible como creí que sería, lo más dificil fue tomar la decisión de volver a trabajar en una cafetería, el resto se puede traducir en nuevas experiencias. Lo cierto es que todo esto me está sirviendo para darme cuenta de lo mucho que he cambiado en este tiempo y para ponerme en movimiento, ya que me encontraba muy estancada. Pero ahora es muy tarde, y ya no tengo ganas de seguir escribiendo, prefiero irme a dormir, si no mañana no habrá quien me levante.

Lo que no se ve

Todos somos encantadores un ratito al día, sobre todo cuando el pan nuestro de cada día viene del comercio. No es de extrañar que los comerciales tengan fama de mentirosos, porque lo cierto es que tienen mil caras y se ponen, ante el comprador, la que éste necesita, como en “La mitad del cielo”, donde Angela Molina es aleccionada por Fernando Fernán Gómez en esos menesteres, cuando, como Rosa, consigue un puesto de carnicera en un mercado. Así Rosa se convirtió en vendedora (de carne) y actriz, es decir: comercial.

Esto no quiere decir que todos los comerciales sean malas personas o mentirosos compulsivos, aunque un buen comercial es un buen manipulador, porque cuando te enfrentas con ellos, estás desarmada y eres incapaz de decir que “NO”; claro que los buenos comerciales atraen a la gente que está predispuesta al “SI” y a ser manipulada porque tienen gran necesidad de agradar y quedar bien. Y además, a que negarlo, suelen ser personas muy carismaticas y deslumbrantes, por las que no se puede evitar sentir atracción (a pesar de la vocecita interior que nos advierte: “No te fíes…”) y son duras, porque de alguna manera, a un nivel inconsciente intuyen lo que necesitamos (saben que queremos ser manipulados, en una necesidad infantil de que otro se ocupe de nosotros, nos cuide y nos de lo que necesitamos) y nos lo dan, perdón nos lo “venden”, y nosotros compramos porque, ¿Cómo no vamos a comprar algo que necesitamos?

En fin, la cuestión es que TODOS SOMOS COMERCIALES, porque todos vendemos algo a otras personas, no necesariamente objetos, muchas veces innecesarios; la mayoria de las veces vendemos nuestros incomparables servicios: de limpieza, de soldadura…. de lo que sea. Otras veces vendemos comprensión y esperanza, o utópicas ideologías, o mundos mejores que este en el que vivimos. Pero esta es la “Máscara de las mil caras” y no deja de ser una más en nuestro amplio repertorio de máscaras, pues cuando estamos trabajando nos ponemos esa, cuando estamos con nuestros amigos, nos ponemos otra diferente y nos convertimos automaticamente en otra persona totalmente distinta, cuando estamos con nuestra pareja, con nuestros hijos, con nuestros padres…. Todos son máscaras y detrás de todas estas máscaras sigue estando la misma persona lo cúal nos lleva a la pregunta: ¿Debajo de todas esas máscaras qué hay? Porque está claro que sea cual sea la careta que nos pongamos en cada momento, o la actitud que mantegamos, o el comportamiento que usemos, según la gente que nos rodee y el contexto en el que nos encontremos, seguimos siendo una unidad, entonces: ¿Cuándo nos quitamos todas las máscaras?¿Lo hacemos realmente alguna vez? Y, si llegamos a hacerlo ¿Qué es lo que queda? Supongo que en esas circunstáncias lo que queda es el YO desnudo, pero no se puede describir, porque no tiene adjetivos, quiero decir que en el momento que se pasa a describir a una persona la describimos en una situación y contexto y cuando es el YO desnudo, también está en una situación y contexto, entonces: ¿Es otra máscara el YO?

Todo esto es muy confuso… Creo que tengo que pensarlo un poco más.

La larga espera

¿A que parece el título de un libro? Pues no es un título de un libro, el único qu ese me ocurre, que se le parezca sería “La larga marcha” del gran King.

Pero no es de libros de lo que quiero hablar. En realidad, hoy es uno de esos días que estás haciendo tiempo hasta que sea la hora bruja y me acuerdo de que tengo un blog sin actualizar desde el año de la polca, y vaya, que ya toca… En pocas palabras: La vida sigue igual, como en la canción de Iglesias, jajaja, hoy va de citas.

De todas formas ya que estamos, puedo comentar el libro que se haya en mi poder ultimamente, y tengo que añadir, que es magnifico, en esta ocasión la crítica no me ha decepcionado. Se trata de “La historia de Lisey” del gran King y tengo que decir que es muy buena, de la calidad de “It” o “Rose Mader”; la cogí con cierto recelo, despues de “La chica que amaba a Tom Gordon” y “Cazador de Sueños”, las cuales fueron muy alabadas por la crítica, pero que a mi me dejaron totalmente indiferente y, ciertamente, bastante decepcionada, sobre todo “Cazador de Sueños”, que incluso me aburrió y empece a pensar que Stephen había perdido su don y tenía que recurrir a las mismas historias de siempre y, encima poco elaboradas…. Porque si algo me ha cautivado siempre de Stephen es su forma de dar vida a cada personaje y a cada situación. Ciertamente creí que había perdido a mi escritor favorito, pero veo que no y me alegro.

No obstante, sigo buscando quien me pase “Sortilegio” de Clive Barker. Lo leí en el instituto, me encanto, pero ya lleva años descatalogado y no hay manera de encontrarlo en las librerias; tampoco lo he encontrado en el Emule….

En fin, ya son las 12.

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