noviembre 15th, 2012

“Meditar” etimológicamente hablando proviene de meditari en latín y hace mención a reflexionar, pensar en algo. Sin embargo el concepto “meditar” en oriente se carga de auténtico significado y es, según se explica, el medio a través del cual se obtienen resultados beneficiosos para nuestro ser.

Se dice, según los postulados orientales, que practicando una buena meditación entramos en un equilibrio interior que nos puede ayudar en gran manera en nuestra vida diaria en numerosos aspectos: a la hora de tomar decisiones, a la hora de enfrentarnos a nuestros miedos, para conocernos a nosotros mismos, controlar nuestra ira, etc.

Existen diferentes tipos de meditación, pero se pueden dividir en activas y pasivas. La meditación pasiva es lograr dejar la mente en reposo, mientras que la activa busca un objetivo concreto, ya sea para la búsqueda en la resolución de un problema, mantener canalizaciones, etc.

Ambos tipos son altamente recomendables, pero no es posible llegar a realizar meditaciones activas sin ser capaces de realizar las pasivas. Existen pequeños atajos, en los que mediante meditaciones guiadas es posible empezar con las activas.

Definir la meditación es algo bastante complejo para lo sencillo que es realizarlo, pero se podría definir como la búsqueda de un estado de paz interior, donde no existe ningún problema ni emoción, es estar viviendo el presente, simplemente tenemos consciencia de lo que realmente somos y de cuanto nos rodea.

La importancia de meditar se debe principalmente a la bajada de nuestros ritmos cerebrales y cardíacos. Cuando meditamos entramos en un estado muy similar al del sueño pero de forma consciente, donde recogemos energía para fortalecer nuestros campos aúricos, fortaleciendo tanto el llamado cuerpo, como la mente. Esto nos permite disponer de una mayor claridad mental y una gran paz interior incluso en los malos momentos de nuestra vida, llegando a ser un estado constante si se practica de forma habitual.

Cuando la meditación se practica de forma correcta, se logra tomar consciencia de lo que realmente somos, llegando a tener grandes sensaciones, en muchas ocasiones comparables, incluso superiores, a los orgasmos físicos pero por todo nuestro campo etérico, son sensaciones que de otra manera no he logrado tener jamás.

 

La más importante es la meditación pasiva. Dado que esta nos puede llevar un cierto tiempo de entrenamiento hasta realizarla correctamente, se puede intentar buscar la consciencia pura durante unos segundos e irla ampliando con pequeñas prácticas.

Por ejemplo; sería simplemente cerrar los ojos y escuchar esos pensamientos de todo tipo que no paran de rondar en nuestras cabezas y que no vienen a cuento del momento presente, simplemente para este ejercicio hay que escucharlos para ir viendo como desaparecen poco a poco y se queda nuestra mente en blanco, dando lugar a la consciencia pura.

Realizando este sencillo ejercicio que suele durar escasos segundos las primeras veces, veremos que cada vez somos capaces de mantener nuestra mente en blanco durante más tiempo. Una variante de este ejercicio sería, con los ojos cerrados, preguntarnos una única vez “¿Cuál será mi próximo pensamiento?” y esperar para ver los resultados.

Estos simples ejercicios, nos permitirán ir teniendo cada vez durante más tiempo un estado de consciencia pura, lo que aumentará progresivamente nuestra concentración.

Fuente:

http://hablemosdemisterio.com/misterio/la-importancia-de-la-meditacion/

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